—¡Mierda!..
—¿Qué?..
Sin pensarlo me levanté y con desesperación busque la salida de emergencia dejando atrás a Jefferson quien a gritos me llama pidiéndome que lo esperara pero yo solo quería huir, al verme en un callejón volteo a ver a todos lados deteniéndome, al sentir una mano tomar mi muñeca grito golpeando un pecho que me soltará al creer que era Sebastián mientras le decía que no iba a volver con él por ser un desgraciado.
—Maricela, tranquila soy yo.
Ni siquiera me había dado cuenta qu