Xander se acercó a la bandeja que Aida había dejado sobre la mesa.
Destapó los platos, el aroma lleno la habitación.
Tomó los cubiertos y se los extendió, Elena lo miro estaba cansada.
—No soy una niña.
Xander sostuvo su mirada.
—Lo sé.— La miro y le acarició el rostro.—Pero quiero cuidarte.
Elena no respondió.
Él dejó los cubiertos en su mano, obligándola suavemente a tomarlos.
Luego habló, con mas honestidad de la que solia hacerlo.
—Tal vez me enfoqué en controlar la narrat