La fotografía ocupaba media página del periódico.
Leonidas Mavrogenis, magnate naviero, el imperio sigue a flote
Hipólita sostuvo el papel unos segundos más de lo necesario. Sus dedos no temblaban.
Lo observó.
Aun en blanco y negro, conservaba esa expresión segura, esa media sonrisa arrogante que tantas mujeres confundieron con interés genuino.
—Siempre supiste cómo posar para el mundo… —murmuró.
Y entonces el pasado volvió.
Treinta años atrás.
El salón principal de la residencia Christodoulou