El comedor estaba bañada por la luz suave de la mañana.
El aire en Fiesole era distinto.
Más liviano, mas limpio. Como si el pasado no pudiera alcanzarla ahí.
Elena estaba sentada junto a la ventana, con una taza de té entre las manos, observando cómo la luz se filtraba entre los olivos del jardín. Había algo casi irreal en esa calma.
Cuatro días.
Solo cuatro días… y, sin embargo, se sentía otra persona. Se había negado a buscar información de la boda de Xander, aunque la tentación ha