Elena despertó en medio de la madrugada. Podía sentir el calor del cuerpo de Xander junto al de ella.
Ella se movió con cuidado, pero él la sujetó con fuerza de la cintura, colocando su cara en su cuello...
—Duerme, Elena —dijo él mientras la rodeaba con sus brazos.
A la mañana siguiente Elena aún dormía cuando Xander subió con el desayuno.
—Despierta, Elena, vamos, no seas remolona —dijo él mientras la besaba.
—¿Acaso no eres humano?, ¿cómo puedes estar tan radiante? Dos horas más, por favor.