Mundo ficciónIniciar sesiónLos chicos salieron sonriendo como dos grandes amigos después de unos 45 minutos, Sebastián llevaba en su mano un par de documentos con los que no había entrado. Ambos me quedaron viendo al salir de la oficina y de cierta manera me hicieron sentir incómoda. Yo por otro lado, me volteé hacia el computador para continuar con mi trabajo.
–Mariana, por favor vienes a mi oficina–dijo Erick–. Sabía que se trataba del asunto del






