Tormentos del pasado.
Lluvia.
Al entrar a la habitación y cerrar la puerta tras de mí, el pequeño cachorro salió del baño moviendo su colita recortada con felicidad, sus orejas largas y puntiagudas se movían de una manera graciosa cuando me observaba, metí la mano en la pequeña bolsa que tenía en el diminuto uniforme de sirvienta y saqué un poco de carne que había tomado de la cocina para él.
Lo dejé comiendo en el baño, ya que la habitación tenía una alfombra rojiza que no quería arruinar, me deshice del diminuto