84. La ingenuidad de un lobo
Miro el pequeño rastro de sangre con la cara agachada no me atrevo a mirar a Rexon a los ojos, esto es algo vergonzoso, pero el tono de alarma en su voz me obliga a levantar la cabeza.
— ¡Lluvia! ¡Lluvia! ¡Por todos los cielos! ¿Estás bien? Te dije que esto no era buena idea... ¿Dónde te lastimaste?
Se acerca de una manera torpe a donde yo estoy, estirando sus brazos para mantener el equilibrio en lo que resbala sus pies para avanzar por el lago congelado, apoyo mis manos detrás de mí y sient