28. Perdida de control
Antes de que ricitos dejara de ver a Ali correr al bosque me desaparecí de su lado, esa enana tenía el poder de transformarme en un maldito cachorrito como el que tenía en su habitación, si me pedía que fuéramos al bosque por los restos de Ryan para sepultarlo, sin duda le diría que sí.
Sus palabras de 'nunca había montado un lobo' me tenían mal, me metí a mi habitación arrancándome la ropa de camino al baño para tomar una ducha de agua helada y así poder bajar mi maldita calentura, no podía v