193. Todos te elegirían a ti
Lluvia.
No puedo evitar sentirme nerviosa en cuanto esa puerta se cierra y me quedo a solas con el intimidante lobo pelirrojo, tiene el cabello corto de los costados, pero un tanto largo de arriba, todo músculo por donde lo vieras y alto, muy alto, rasgo general de los lobos al parecer. Él se sienta al otro lado del escritorio, se deja caer en la silla y sube sus botas arriba, me hace una seña al pequeño sillón que se encuentra al frente pegado a la pared.
— Toma asiento princesa humana, creo