Giselle
El sudor perlaba nuestros cuerpos y la piel la tenía pegajosa debido a ello. No había conseguido dormir más de dos o tres horas porque nuevamente Matthias me despertaba a por más. Y no era una queja lo que estaba haciendo, sino una señalización de la intensa y fogosa noche que tuve.
Y sin embargo, ahí estaba otra vez sobre mí embistiéndome con ferocidad. Su verga no daba tregua en mi interior de un momento a otro agilizando los movimientos contra mi cadera. Mis piernas ya dolían de t