Matthias
El primer día de la boda había llegado y estábamos aterrizando en Dubái a las nueve de la mañana. Por mi cabeza pasaban toda serie de escenarios desde que comencé con la locura de aceptar casarme con ella.
Porque es una locura hacer tal cosa he de admitir. Sin embargo, mi plan salía viento en popa cada vez más. Cada pieza y situación iban encajando perfectamente. Si mis cálculos no fallaban pronto iba a erupcionar todo de una vez. Sesenta días contados a partir de hoy era lo que fal