Giselle
Decir que estaba agobiada era mentir. Sentía que de pronto el botón automático de estallar se activaría y en nada mis órganos reventarían.
Mi cabeza dolía como el infierno. Quería tranquilidad, necesitaba tranquilidad y ver el rostro sonriente del detective Isaiah no era ni siquiera sinónimo de eso.
Llevo la mirada a Matthias exigiendo una explicación.
—El detective podría sernos de ayuda —añade.
—¡Este desgraciado solo quiere encerrarme a mí! —contraatacto sumamente molesta.
—El desg