Esperaban la ambulancia para Rosalía, y al poco tiempo después, llegó la ambulancia de urgencia.
Rosalía fue trasladada de inmediato al hospital, pero como la ambulancia no tenía espacio para todos allí, tuvieron que seguir en sus propios coches.
Sentada junto a Claus, Estrella trató de consolarlo: —No te preocupes demasiado, mi abuelita estará bien, solo ha tenido un susto, todo mejorará, te lo prometo.
Claus juró: —Si los abuelos Andrés y Andrían están detrás de esto, ¡no los dejaré escapar