La criada pensaba que, si resistía totalmente hasta el final y no revelaba ninguna información útil para ellos, no podrían hacerle nada. Se encontraba en una situación bastante difícil, ya que no podía permitirse bajo ningún concepto revelar la verdad.
Cuando escuchó pasos fuera de la puerta, la criada sonrió con gran sarcasmo, pensando que se trataba de un nuevo interrogador. Pero cuando la persona se detuvo frente a ella y levantó la vista, se encontró con la figura de Claus.
Los ojos de la