Después de que Claus regresó, Rosalía y Yune tampoco descansaron. Continuaron hablando y riendo como de costumbre, sin rastro alguno de la tensión vivida; después del gran peligro que habían enfrentado. ¡Todo parecía normal!
Rosalía estaba en un estado de ánimo peculiar y bromeaba frecuentemente con Estrella, —Cuando el avión estaba cayendo, solo pensaba en abrazar a mi bisnieto con gran rapidez, por si acaso la vida daba un giro y no lo volvía a ver más. Estrella, Claus, asegúrense de ponerse