Después de regresar al hotel, Claus primero organizó que Rosalía y Yune se ducharan, y ordenó que suropa ya estuviera lista. Mientras se bañaban, el personal del hotel ya había preparado comida para ellas. A pesar de pasar varios días hambrientos, Rosalía, Yune y Zamora aún mantenían su elegancia y compostura. Las personas educadas siempre desprenden una especie de cualidad especial, algo que no se puede ocultar. Incluso en actividades tan comunes como comer, su actuación era muy atractiva.
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