Pronto comenzó el sorteo. Los empleados formaron filas ordenadas para esperar su turno, y el salón estaba lleno de conversaciones y risas, creando un ambiente festivo. Sin lugar a ninguna duda, el sorteo en sí era una fiesta de gran alegría.
Algunas personas tuvieron suerte y ganaron grandes premios, mientras que otras no corrieron la misma suerte. Incluso hubo alguien que ganó la casa, un empleado veterano del departamento de diseño. Cuando se enteró de que había ganado la casa, se dio una bofe