Claus asintió con la cabeza para mostrar su entendimiento. Guardó los papeles que tenía en la mano y subió primero a su habitación para ponerse un albornoz.
Estrella empujó la puerta y en cuanto levantó la vista se quedó helada.
Claus tenía una figura alta y noble, era un hombre guapo en todos los sentidos. Su albornoz negro contrastaba con su piel aún más blanca, como si fuera una obra de arte finamente tallada. Además, debajo de la bata se apreciaban las líneas de sus abdominales. Tenía una