Al terminar su discurso, varias personas se acercaron a felicitarla con regalos.
—Feliz cumpleaños, jovencita. He oído que sigues estudiando, ¿no es así? De ser así te deseo mucho éxito y un buen futuro académico.
La primera persona que se acercó fue muy atenta y le dijo algo muy bonito. Estrella no sabía si aceptar los regalos o no. Al fin y al cabo, los había recibido gracias a la familia Burgos.
Al verla dudar, Rosalía se acercó y tocó el brazo de Estrella.
—Acéptalo, son las buenas intencio