Al verlos tomados del brazo, Rosalía se sintió muy satisfecha. Sonrió y saludó a Estrella.
—Ven con la abuela, mi niña.
Estrella se levantó el dobladillo de la falda y se acercó a ella.
—Abuela —la llamó con voz suave.
Sabía que Rosalía había preparado todo esto para ella. La habían tratado bien y eso era algo que recordaría el resto de su vida.
—Ven, acompaña a tu abuela y habla frente a todos.
Rosalía tomó a Estrella de la mano y la condujo hacia el escenario. Los focos se centraron en ellas