Por otro lado, Yune sentía que se le iba a caer el pelo del estrés. Acababa de ocurrir un acontecimiento muy grande. Rosalía volvió a caer enferma y ella tuvo que ocuparse de muchas cosas, pasó la noche realizando tareas diversas pero no improductivas.
Al final, gracias a que los apaciguó, los accionistas aplazaron la reelección del presidente hasta que Rosalía se encontrara lo suficientemente mejorada como para discutir los detalles. Al fin y al cabo, nadie podía igualar la contribución de Rosa