Cada vez que Paula decía una frase, tomaba un trago. Al final, su rostro se volvió rojo, como si ya estuviera ebria.
Al ver que el rostro de Estrella cambiaba ligeramente, Paula se regocijó en su corazón.
Al final, ¿Estrella aún se preocupaba? La relación entre ella y Claus era algo que nadie podría superar.
Paula entrecerró los ojos y, fingiendo estar confundida, dijo: —Estrella, estoy borracha y hablo sin rodeos, tú no te preocupes.
Estrella apretó los dientes y le respondió con una sonris