Nathan
Mi corazón latía tan duro que pensé que iba a estallar. Había esperado tanto por un momento así, por tenerla frente a mí y que me viera, que me reconociera y supiera que existía.
—¿Estás bien? —pregunté apreciativo cuando noté que tenía los ojos llorosos y la nariz enrojecida.
¿Qué la hizo llorar?, ¿por qué corría?
Sin pronunciar una palabra, retrocedió rápido y se tropezó con sus pies, perdiendo el equilibrio.
Mi reacción fue automática. Alargué la mano y envolví su delicada muñe