Frunzo el ceño ante el atractivo hombre parado frente a mí. Viste un traje negro, no se ha puesto corbata y ha dejado abiertos los dos primeros botones de la camisa blanca que lleva debajo del saco, mostrando una porción de piel. La fragancia de su perfume posee un toque cítrico muy varonil que me resulta seductor.
—Hola, Evelyn —pronuncia con voz grave. Lo miro y quedo atrapada ante sus enigmáticos ojos verdes, que me observan con intensidad y causan un revuelo en mi estómago. Bajo la mirada