Nathan
—No tienes idea de lo que dices, las cosas no son así de fáciles, Nathan —dijo levantándose de la cama. Buscó su ropa y comenzó a vestirse—. Eres solo un chico, no puedo irme contigo, y tú no puedes marcharte con Eliah.
—¿Por qué no? Lo he cuidado desde que era un bebé, lo he hecho bien —repliqué poniéndome los calzoncillos.
—¿Cómo harás para rentar una vivienda?, ¿con qué dinero te vas a mantener? Mil euros solo te alcanzarán por un par de meses, nada más. Aquí tienen garantizado techo