Unos minutos más tarde, escucho que tocan la puerta y pienso que son Mare y Simon que han olvidado algo. Pero cuando abro, me llevo una gran sorpresa al ver a Nathan en el pasillo. Me lanzo a sus brazos y lo beso emocionada, estoy tan feliz de que esté aquí.
—Me mentiste, dijiste que llegarías mañana.
—Quise sorprenderte —responde sonriendo.
—Gracias a Dios por eso. No sabes lo que ha sido este día. Deseaba verte.
—Y yo a ti. —Me besa en los labios acunándome el rostro—. Sabes a tequila. ¿Es