Capítulo 16
Hace un rato, mientras me duchaba, no podía dejar de traerlo a mi memoria y me dejé llevar por mi imaginación. Simulé que mis manos eran las suyas, que era él quien me acariciaba… Una recorrió mis pechos, pellizcó mis pezones, que se endurecieron bajo su toque, con la otra me froté el clítoris, moviendo mi dedo pulgar en pequeños círculos hasta a que el cuarto de baño se llenó de gemidos y de súplicas que llevaban su nombre grabado. Y no ha sido la primera vez, en más de una oportunidad, después