Mundo ficciónIniciar sesiónLlegué a Nápoles un día antes, le pedí a mi chofer que en vez de llevarme a la empresa lo hiciera al apartamento de Tabata, estaba muy intranquilo, enseguida comencé a marcarle, no me respondía, marqué los números de Adriano y Flavio, los cuales Genaro había dejado en la planta baja, cuando venía de camino a buscarme y tampoco atendían sus móviles.
—Genaro, por favor acelera y vamos







