Felipe
Llamé a Rapha inmediatamente, mi corazón se llenó de esperanza de que él tuviese la dirección de ella en la ficha del estudio. Él atendió al cuarto toque.
Porque sí, yo estaba contando, ya que era lo que me restaba.
— ¿Y ahí, hermano? ¿Diste cuenta de arreglar el coche del señor Carlos? — Él preguntó.
Pero yo no podía perder tiempo ahora, hablando sobre eso. Entonces yo dije:
— Rapha, ¿recuerdas a la chica que hizo la margarita en la mano ayer ahí? Yo necesito la dirección de ella, homb