Kamila
El sol de la mañana entraba por la ventana como una invitación irrecusable. Me miré al espejo por algunos segundos, observando mi vientre todavía plano e imaginando cómo estaría de aquí a unos meses. Había un brillo diferente en mis ojos, algo que todavía estaba aprendiendo a reconocer.
Sentí las manos de Felipe rodear mi cintura por detrás; el calor de su cuerpo me brindaba esa seguridad que solo él lograba proporcionar. Hoy, el mundo exterior podía esperar; hoy se trataba solo de nosot