Pasado: 1 de enero de 2009KamilaEstar de vacaciones de la escuela es maravilloso, principalmente por poder pasar cada segundo con mi mejor amigo, Felipe. La parte difícil es la gimnasia mental para esconder que mi corazón, de un tiempo a esta parte, cambió el ritmo de los latidos por él. Vivimos lado a lado y crecimos compartiendo el mismo mundo; yo siempre lo amé, pero antes era un amor manso, de hermano. Ahora, sin embargo, el sentimiento es urgente. No consigo dejar de imaginar cómo sería si nuestros dedos se entrelazaran y pudiéramos andar de manos dadas por ahí.Cuando él me sonríe, mis piernas pierden la firmeza. Siento el rostro arder en brasa y una sonrisa boba, totalmente involuntaria, surge en respuesta, como si mi alma lo saludara. Cuando me abraza al saludarme, mi corazón se acelera tanto que siento el pulso ecoar en la garganta; tengo miedo de que él pueda oír el ruido de mi secreto. Últimamente, me he preguntado en silencio: ¿será que su pecho también alberga ese mismo
Leer más