“UNA MAÑANA FELIZ DE UN MES CUALQUIERA”
A Nick le costó conciliar el sueño, y como no.
Estaba absolutamente ¡¡¡EU- FÓ- RI- CO!!!
Nunca creyó que llegaría a besar a Mila Papadakis, y ahora que lo había hecho no creía que pudiera pasarse una semana completa sin besarla otra vez.
Se había acostado cerca de las siete de la mañana, y eran a penas las nueve y treinta cuando bajo a desayunar, feliz como una lombriz.
Vincent, su amigo, estaba tranquilamente sentado en frente a Ulises, y hablaban sobr