Lucas
Abrí los ojos.
La luz me cegó y aumentó el dolor de cabeza tan fuerte que me obligó a cerrar los ojos otra vez. Parpadeé varias veces, intentando enfocar la vista.
Lo primero que vi fue a Sofía. Estaba frente a mí, mirándome con preocupación y alivio.
—Tranquilo, amor —dijo en voz baja liberándome las manos de las cuerdas—. Estás a salvo. Ya estoy aquí.
Mi mente era un caos.
Cada latido de mi corazón retumbaba en mi cabeza. Me costó unos segundos darme cuenta dónde y cómo estaba. Me dol