Como siempre, las fiestas de la manada de Plata eran por todo lo alto, y más cuando se trataba del cumpleaños del alfa y de su gemelo, el Comandante de la manada. Y Dante podía sentir que cada año era mejor, sobre todo, porque su familia cada día era más grande. Tenía un hermoso esposo y cinco cachorros a los que cuidar, aunque algunos de estos crecían muy rápido.
El bullicio en el comedor era inmenso. Toda la manada estaba reunida comiendo, bebiendo y riéndose. Era una escena típica de una esp