Para los que vieran a Lukyan en ese momento pensarían que estaba totalmente tranquilo, esperando a que volviera su alfa y el resto de los guardias. Pero no, era todo lo contrario. Lukyan temblaba ligeramente y su corazón latía en su pecho dolorosamente.
Una mano sobre su hombro lo hizo sobresaltarse un poco y girar la cabeza. A su lado estaba su hijo Matías y él soltó un suspiro.
–Madre, estás muy tenso.
Él dirigió su vista hacia adelante mientras apretaba la mano de su hijo con la suya. Un cal