Matías no estaba cómodo con su familia a pesar de que ya se sabía la verdad. Aún sentía que había traicionado a todos y ponerse siempre como la víctima no era justo. Más bien, no era justo para ni él mismo, y eso le dolía. Le dolía mucho.
Supuestamente ese día que debía ser feliz para todos, era para él un recordatorio que no debía estar en esa familia. Porque él simplemente hacía daño.
–Hermano… hermano –a su lado, Axel le sacudió el brazo– Es hora de ir a correr.
Matías asintió. Su madre se a