Liam no perdió tiempo. Desde el momento en que salió de la casa de Héctor, su mente funcionaba a la velocidad de un procesador sobrecargado. La tablet nunca se apagaba, sus dedos nunca se detenían. Marcos Álvarez era su nuevo objetivo, y no iba a dejar piedra sin mover hasta descubrir cada detalle de su vida, cada conexión oculta, cada posible vínculo con Laura.
El niño se encerró en su habitación durante horas. La luz de la pantalla iluminaba su rostro mientras cruzaba bases de datos, registro