JULIA RODRÍGUEZ
Levanté mi silla en completo silencio y me dejé caer sobre ella, mientras el silencio dejaba que las palabras pesaran, como acero candente sobre hielo. Pensé en Carmen y me esforcé para encontrar parecido físico con Alondra. Lo tenían. Tenían los mismos gestos, la misma mirada cuando pensaban en algo profundo, pero simplemente mi cerebro nunca lo notó, tal vez porque la veía como una enemiga.
—La familia se enteró, Carmen fue rechazada por mis padres, nadie le tendió la mano, p