CAPÍTULO 26. Devuelta
CAPÍTULO 26. Devuelta
Audrey empujó a Athena dentro del auto con un movimiento seco, sin mirarla siquiera, y cerró la puerta de un golpe que resonó demasiado fuerte en el estacionamiento del hospital. Dio la vuelta por delante del vehículo y subió al asiento del conductor, arrancando casi de inmediato, como si temiera que alguien pudiera detenerla.
No dijo una sola palabra durante el trayecto. Condujo con la vista fija al frente, las manos rígidas en el volante, como si cualquier gesto de duda pudiera hacerla perder el control.
Y Athena iba a su lado, en silencio, con la mirada perdida en la ventana sin ver realmente nada, sintiendo que el mundo exterior avanzaba demasiado rápido para su cabeza. Cada semáforo en rojo parecía una pausa insoportable; cada bocinazo, una agresión directa a sus nervios ya tensos. Era como si estuviera allí y a la vez no, como si entendiera lo que pasaba, pero le pasara a otra persona...
Y no reconoció a dónde iban hasta que fue demasiado tarde, porque el a