CAPÍTULO 14. El vestido más hermoso
CAPÍTULO 14. El vestido más hermoso
No era que su mente creara escenarios terribles, era que de un momento a otro la vida de Athena se había convertido en uno, y ella no fue capaz de respirar hasta que Cassian se dio por satisfecho con verla bajar la cabeza y se levantó, abrochándose el saco con parsimonia para marcharse a la oficina.
Después de eso la muchacha casi agradeció el trabajo para dejar de pensar.
Pasó el día entero rebotando de una tarea a otra como si fuera una pelota que todos se turnaban para lanzar. May le daba una instrucción tras otra, y apenas si le daba tiempo de comer… o quizás lo hacían a propósito.
Barrió pasillos, limpió escaleras, organizó una bodega llena de cajas polvorientas y acomodó ropa recién salida de la lavandería, que por supuesto ensució con el polvo de la bodega pegado a su uniforme y tuvo que volver a lavar y a…
El cansancio se acumulaba en su espalda como una carga húmeda. Solo a media tarde tuvo un segundo para respirar, y lo usó para sacar el t