3 RAZONES PARA ODIAR. CAPÍTULO 30. Una conversación ajena
3 RAZONES PARA ODIAR. CAPÍTULO 30. Una conversación ajena
Athena trató de que su respiración se normalizara. Le dolía cada músculo de tenerlos tan rígidos, como si hubiera estado haciendo un ejercicio intenso en lugar de solo… procesar su nueva vida.
Finalmente se sentó cerca de la ventana, y su mirada tropezó con sus hijos jugando en el jardín trasero, bajo la supervisión directa de las niñeras y otra supervisión un poco más discreta del personal de seguridad, que parecía haberse multiplicado en las últimas horas.
Alya reía mientras Leo intentaba alcanzarla gateando, y Cian observaba todo con una seriedad casi cómica. Los niños estaban a salvo y felices. Ella por fin tenía toda la ayuda para cuidar de ellos y… y a pesar de todo todavía sentía que era irreal eso de tener una tarjeta con millones a su nombre.
Aquella cifra que no terminaba de caberle en la cabeza y mucho menos cómo Cassian había podido desprenderse de ella con tanta facilidad para dárselo a alguien que hacía dos años d