3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 29. Dos opciones para enfrentar el desastre
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 29. Dos opciones para enfrentar el desastre
Athena permaneció de pie frente al escritorio, con las manos echas puños a los lados, escuchando al abogado con una atención casi dolorosa. Sentía el cuerpo rígido, como si cada palabra que él pronunciaba pudiera inclinar la balanza de su vida hacia un lado u otro. No era miedo exactamente; era una mezcla de cansancio, alerta y una lucidez incómoda que le había llegado demasiado pronto.
—¿Cuáles son realmente mis posibilidades? —preguntó al fin, rompiendo el silencio—. Sin rodeos.
El abogado asintió con gravedad, acomodándose las gafas. Tenía ese tono de quien ha repetido la misma explicación muchas veces, pero entendía que, para ella, cada frase era una grieta nueva.
—En primer lugar —empezó—, su familia está apostando a que usted no se presente respaldada por un abogado. Esperan intimidarla, cansarla, que se equivoque. Que cometa un error por desesperación, y sobre todo, que ceda a la presión para que acepte l