3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 31. Una discusión en paños m... sin paños
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 31. Una discusión en paños m... sin paños
—Pero está de vuelta, y viene con tres niños hermosos —fue la respuesta cuidadosa de May—. Quizás no crea que es importante ahora, pero ¿no le parece que sus hijos merecen crecer con unos padres que no se odien?
—Yo no la… —Cassian se detuvo y se pasó una mano por el cabello con un gesto de impotencia.
—No, usted no la odia, pero tampoco se merece que ella lo odie y…
—¡Dije que no, May! —exclamó Cassian golpeando la mesa con las palmas abiertas—. Alguien siempre tiene que ser el monstruo… —y aquel murmullo salió de su boca como si estuviera hablando consigo mismo—. Lo que está hecho está hecho y punto. Ella está a salvo, mis hijos también, el resto… no voy a perder tiempo explicándolo. Ese no soy yo.
La mujer apretó los labios porque sabía que había un límite para cuánto podía presionar a su jefe, aunque fuera por su propio bien.
—Bueno, señor, mi sopa de pollo puede curar la gripe pero no la terquedad, será mejor