3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 32. Un accidente doméstico
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 32. Un accidente doméstico
Athena reaccionó antes de pensar. En cuanto consiguió incorporarse tras la caída, se envolvió rápidamente en la bata de baño que había quedado colgada detrás de la puerta y se acercó a Cassian, que estaba sentado en el suelo, apoyado contra la bañera, con la espalda húmeda y la respiración irregular. El vapor seguía suspendido en el aire, espeso, y el suelo estaba cubierto de agua que reflejaba la luz cálida del baño.
—Déjame ver —dijo, agachándose frente a él.
Cassian intentó restarle importancia, pero cuando Athena tomó con cuidado su brazo derecho y palpó el codo, él apretó la mandíbula con fuerza, tensando todo el rostro. El gesto fue involuntario, un reflejo inmediato al dolor, y Athena lo notó enseguida.
—Cassian —dijo ella con un susurro ahogado—, creo que te dislocaste el codo.
Él resopló, intentando sonreír, como si aquello fuera una exageración.
—No es para tanto.
Pero Athena volvió a tocar el brazo, esta vez con más c