San Jerónimo recibió a Leonor con el sonido constante de martillos y herramientas. El taller de Samuel había crecido desde la última vez que ella lo había visitado. Había más bancos de trabajo, nuevas estanterías y varios jóvenes aprendiendo diferentes oficios. Ernesto apenas tuvo que presentarla. Samuel la recordaba perfectamente y también recordaba la piedra brillante que años atrás había terminado dentro de la caja de Las Veinte Monedas. Leonor dejó su equipaje en la habitación que le habían