La ausencia de la vieja mesa hizo que el comedor pareciera más pequeño durante algunos días, aunque en realidad hubiera más espacio. La nueva mesa todavía no tenía suficientes marcas para sentirse parte de la casa, pero eso comenzó a cambiar rápido. Leonor dejó herramientas donde no debía, Marcos apoyó sacos de semillas sobre una esquina y Julián derramó café durante una discusión sobre los cultivos. Doña Rosa observaba cada nueva señal con una satisfacción que nadie entendía del todo.
Ya empie