La idea de Marcos no desapareció con la noche.
A la mañana siguiente, antes de que Doña Rosa terminara de preparar el desayuno, el niño ya estaba sentado frente a la mesa con una hoja de papel, un trozo de carbón y una expresión tan seria que Julián supo inmediatamente que algo estaba tramando.
Había dibujado una casa torcida, tres árboles, un río demasiado grande y varias figuras pequeñas tomadas de las manos.
En la parte superior había escrito con dificultad:
ESCUELA DEL RÍO.
Julián tomó el p