Los años no borraron lo que habían vivido.
Tampoco convirtieron el dolor en algo pequeño ni hicieron que las decisiones difíciles parecieran sencillas. El tiempo solo fue colocando cada recuerdo en su lugar, como quien ordena cuidadosamente las piezas de una historia para poder contemplarla sin miedo.
Algunas heridas cerraron.
Otras dejaron marcas.
Pero ninguna volvió a gobernar sus vidas.
La casa donde Julián y Mariana habían aprendido a quererse continuaba en pie. Don Tadeo se negó durante mu