Las semanas siguientes trajeron una tranquilidad diferente.
No era la calma frágil que habían sentido en otras ocasiones, cuando cualquier ruido de caballos podía anunciar una amenaza. Esta vez la paz parecía más firme, construida sobre decisiones que ya nadie podía deshacer con una carta, una mentira o un apellido poderoso.
La investigación sobre los negocios de la familia de Ernesto continuaba en la ciudad. Los funcionarios habían recuperado documentos, escuchado testimonios y comenzado a dev